Memorias que valen
¿Cómo se da la evolución y el desarrollo de los servicios en el hospital? ¿Siempre existió tal o cual especialidad? ¿Cuándo empezó? ¿Cómo sucedió?
Gran parte de la memoria histórica del Hospital Materno Infantil San Roque está en las historias vivas de quienes lo construyeron. Por eso esta vez nos sentamos a conversar con la Dra. Alicia Sierro, referente de la Nefrología Pediátrica a nivel nacional e internacional, para rescatar su trayectoria y entender la motivación que la llevó a forjar una especialidad y un legado de excelencia.
– ¿Cómo fue que te inclinaste hacia la pediatría y luego a la nefrología pediátrica?
“Yo me fui de Paraná a Córdoba a estudiar Medicina. A decir verdad, entre un poco desconociendo lo que iba a ser, pero no me fue tan mal. Me recibí hace 52 años y en el día en el que me recibí ya había pasado el plazo para presentarme en los exámenes de las residencias. Me había decidido a hacer pediatría, pero justito salió un curso de neonatología, así que hice un año, y al año siguiente entré en la residencia de pediatría de la Universidad de Córdoba. Después, buscaba una especialidad dentro de pediatría. Y volví a Paraná, y empecé mientras trabajaba aquí, a avanzar en la especialidad, pero también busqué otro nivel de complejidad: la subespecialidad.
Desde allí, y luego conseguir una rotación de 6 meses en el Hospital Italiano de Buenos Aires, que era el único lugar que tenía diálisis infantil. Era la época en la que estaba el gran Gianantonio y el Garrahan no existía aún. Y luego me fui a rotar a Francia, a un hospital que es una referencia mundial: el Hospital Necker (el hospital pediátrico más antiguo del mundo) y ahí estuve un año.»
La llegada al hospital y el desarrollo de la especialidad
¿Vos ya conocías el hospital antes de venir como médica?
No. Yo me quedé en Córdoba. Y después de que terminé la residencia, rendí el título de especialista y volví a Paraná. Entonces empecé a trabajar aquí como pediatra. Hacía el consultorio de pediatría, hacía guardias y estaba en la Sala 3.
¿Qué impresiones de cuándo llegaste al hospital?
Al principio me costó, porque yo venía del hospital de Córdoba, que era un hospital universitario con residencias, con reuniones de residentes, con revistas de sala, etc. O sea, con otros hábitos de funcionamiento médico. Acá cada uno andaba por su cuenta. Después eso fue cambiando.
Creo que la residencia de pediatría fue muy importante para cambiar las características del Hospital San Roque.
Al principio cuando yo vine, cada cual venía y hacía lo suyo y se iba, y no siempre estaba. El que estaba siempre, cuando yo recién vine, fue Pancho Ibelsohn, terapeuta de una de las salas. También los jefes de las salas se quedaba y estaba presentes.
Él sí estaba presente, pero no pude compartir mucho tiempo porque estaba enfermo. Lo recuerdo muy bien, comprometido hasta el final.
La nefrología pediátrica en el Hospital Materno Infantil San Roque
«Y cuando vine de Buenos Aires luego de especializarme en nefrología pediátrica, no me daban ni cinco de bolilla. Me mandaban todos los chicos picados para que mirara los edemas, o algún alérgico, pero ninguno que tuviera algo renal, porque lo seguían manejando los pediatras. Era lo lógico por que era lo que se había hecho hasta ese entonces. Pero de a poquito se fueron dando las oportunidades. Fue progresivo, natural. Había gente que te aceptaba antes, otros después, algunos te miraban con desconfianza, pero como cualquier evolución natural se fue construyendo sobre que pudieras resolver cosas, que te tuvieran confianza y vieran que estabas comprometida. También conocí a quien había sido el consultor del hospital, que era un nefrólogo de adultos, Sergio Prudkin.”
Alrededor del año 89, Alicia dejó la pediatría general para dedicarse de lleno a la nefrología pediátrica. En ese entonces, un logro monumental fue comenzar a realizar diálisis peritoneal en el hospital. «Ya no teníamos que derivar», dice.
“Después algunos residentes rotaron y fue una gran ayuda mientras estuvo el Dr. Elías haciendo la parte urológica”
Actualmente la Unidad de Nefrología tiene un flujo de trabajo muy aceitado, tienen sus pacientes, y que tienen capacidad para la complejidad. Cuentan con equipamiento y también capacitaron y sumaron al equipo a una enfermera.
La Residencia de Nefrología Pediátrica
De esa primera especialista a la consolidación de una Unidad Funcional de Nefrología, ¿qué sucedió? Cuando se acercaba su jubilación, la Dra. Sierro tenía claro que «No quería que se perdiera todo ese esfuerzo y la capacidad de la especialidad”. Por ello, armó un proyecto de residencia que dió lugar a la formación de las Dras. Sabrina Urrutia, Florencia Seghesso y Estela Centurión, a quienes se sumó luego la Dra. Anabella Collazo. Hoy, este equipo consolidado asegura la continuidad de su trabajo.

Pedro Moia
En el transcurso de la conversación, como siempre que se habla de la historia reciente del hospital, surge el nombre de Pedro Moia.
“Yo creo que Pedro Moia ha sido el más importante de toda nuestra generación. Es el más importante de todos nosotros, “los viejos”. Pedro fue construyendo un baluarte fundamental en este hospital. Más fundamental que cualquiera de los demás.
Todas las noches venía a recorrer y ver a los pacientes internados. Yo venía de noche si tenían un paciente que necesitaba, pero si no, no venía.
Pero él siempre venía y hacía la ronda con los residentes y conversaba con los que estaban de guardia.”
Las futuras generaciones
– ¿Qué mensaje le darías a las nuevas generaciones de profesionales?
«Que sigan creciendo, que sigan buscando cosas nuevas. La medicina está en constante cambio… Sobre todo con todo lo cibernético, lo tecnológico. Y es difícil seguirlo. Van surgiendo formas distintas de trabajar. No es que sea mejor o peor: es distinto. Así que sigan adelante. Más en este momento en el que está bajando la cantidad de gente que opta por ser pediatra. La pediatría es una especialidad que no está suficientemente valorada, y significa un lazo muy importante con las familias.»
La Dra. Sierro se jubiló de nuestro hospital, pero sigue activa como profesional, y además no es raro que podamos verla aquí. Una historia de excelencia, construcción y legado. ¡Gracias Alicia!